jueves, 11 de agosto de 2011

Roma no se levantó en un día

"Roma no se levantó en un día, pero sólo porque yo no tuve nada que ver en el asunto”.
Esta es una típica frase a Brian Clough (1935-2004), uno de los entrenadores de fútbol más carismáticos de la historia. Su arrogancia y salidas de tono lo convirtieron en una leyenda, un modelo a seguir. Bueno, también por convertir a un modesto como el Nottingham Forest en el mejor equipo de Europa, con el que llegó a ganar una Premier y dos Copas de Europa de forma consecutiva, en los años 78-79 y 79-80. Ah! y una Supercopa del 79 ante el Barcelona (Snif).

The Damned United (Tod Hooper,2009) se basa en una novela de David Peace, que narra los 44 días que Brian Clough estuvo al frente del Leeds United en 1.974, la etapa más oscura de su carrera. No es la historia de éxito y reconocimiento que podría dar un personaje así, sino la de un fracaso provocado por su carácter y el resentimiento hacia su predecesor en el cargo. Don Revie había convertido al Leeds en uno de los mejores equipos de la liga, pero tras 16 años en el cargo fue llamado a dirigir la selección inglesa. La directiva decidió sustituirlo por Clough, hasta entonces entrenador del Brigthton & Hove Albion, al que dejó, nada menos que en el puesto 19 de la tercera división.

Pero no fue contratado por los resultado de esa temporada, sino por los obtenidos en su etapa en el Derby County, que dirigió entre 1.967 y 1.973, y al que ascendió a primera división, hizo campeón en 1.972 y llevó hasta las semifinales de la Copa de Europa, donde cayó ante la Juventus tras unas polémicas decisiones arbitrales en el partido de ida, motivo por el que se despachó a gusto en la rueda de prensa. ¿Os suena de algo?. Entre declaraciones fuera de lugar, contrataciones sin el consentimiento de la directiva (especialidad personal) y desencuentros varios, dimite y se va a entrenar a otro club de tercera.

Clough odiaba a Revie desde que este no le dio la mano en un partido anterior, convirtiéndolo en el archivillano al que derrotar. Así lo primero que les dijo a sus nuevos jugadores en el vestuario fue algo tan sutil como esto: “hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando”, en referencia al juego marrullero implantado en el equipo. Total, como el mismo reconoció, intentó hacer en unos minutos lo que hubiera llevado hacer en años. (¿Cómo Camacho en el Madrid Galáctico?), y claro, fue un desastre. Tras 44 días en el cargo fue despedido, por lo que a mitad de temporada se fue al Nottingham Forest, un modesto equipo de la Segunda División.

Para su tercer año se trajo a su segundo, Peter Taylor y consiguió el ascenso. Con buen ojo ficharon retales y descartes de otros equipos y el primer año en primera (año 1.977-78) consiguieron el doblete: liga y copa (de la liga). En la 78-79 volvieron a ganar la copa y la ¡Copa de Europa!, nada menos que….al Malmo (einhg?). En la siguiente una Supercopa (al Barça) y ¡otra Copa de Europa!, esta ver al Hamburgo en el Bernabeu. No es extraño que Clough estuviera en el club durante 19 temporadas consecutivas, en las que consiguió otra copa de la liga y llegó a unas cuantas finales, manteniendo al equipo 16 años en primera. Al final se bebía bastantes más copas de las que ganaba y vino el descenso y el retiro tras la 92-93.

Aquí tenéis dos resúmenes de las finales: 1.979 y 1.980.

¿Cómo es eso posible?. Un modesto de segunda división, hecho a base de retales asciende y gana la Premier en su primer año, el siguiente gana la Copa de Europa y revalida el título un año después, ganando también la Supercopa. Convierte al equipo en la referencia en Inglaterra y Europa, todo ello sin un presupuesto estratosférico. Creo que tiene un mérito asombroso. ¿Os imagináis al Real Murcia haciendo lo mismo?. Por soñar que no quede, alguien ya lo consiguió. Claro que eran otros tiempos, supongo que tuvieron que darse una serie de circunstancias:

La primera el binomio Clough/Taylor. El primero arrogante, atrevido, visionario, excesivo. El segundo calmado, con muy buen ojo para los fichajes y con gran capacidad de aguante; ¿quién sino iba a trabajar con el Sheldon Cooper de los banquillos?. Cuando estuvieron juntos hicieron cosas increíbles, cada uno por su lado los resultados fueron más modestos. Ambos se necesitaban. Formaban un equipo perfecto, pero a la vez difícil de mantener dados sus temperamentos. Por lo que parece es difícil reconocer que el éxito no solo es cosa de uno.

La segunda, la pujanza del fútbol inglés de la época. Entre 1.977 a 1.982, las seis Copas de Europa cayeron en manos inglesas. 3 del Liverpool, 2 del Nottingham y una del Aston Villa. Ser el mejor en la Premier suponía ser el mejor de Europa. Ahora que imponerse en casa al Liverpool de aquella época también debía ser complicado. Resulta raro que ganaran al Malmo en una de las finales (lo mismo eran buenos en aquella época), el Hamburgo si lo era.

Y la tercera (y más importante), la contención y racionalidad de este deporte en aquella época. Cierto que el fútbol era el deporte de masas, se habían trucado campeonatos y decidido fichajes por mediación de estados, y un título representaba el orgullo nacional. Pero las diferencias presupuestarias y mediáticas entre equipos eran menores. Un modesto podía ganar la liga o la Copa de Europa en un buen año. Hoy eso es más difícil. Veo casi imposible que un equipo distinto del Barça o Madrid gane la Liga, o que la Champions la gane uno distinto de éstos o de los otros 5 clubes ricos que hay en Europa. Y eso es malo, muy malo.

Como en la economía, las distancias entre los poderosos y los humildes se van acrecentando debido a los derechos de imagen, los contratos de patrocinio y la cuota de pantalla. De hecho podrían jugarse entre ellos los títulos como el Mundialito (vaya nombre…). El último modesto (que no lo era) que ganó la Champions fue el Oporto de Mourinho (2.004 a otro modesto, el Mónaco). Ahora solo los grandes llegan a las finales y por lo visto la pasada campaña, cada vez es más reducido el número de grandes.

Y el caso es que no estoy disgustado, mientras mi Barça gane títulos y sea la referencia en Europa soy feliz. Creo incluso que podría serlo exclusivamente con jugadores de la cantera, lo que tiene un mérito extraordinario visto el panorama, pero a veces me dan ganas de hacerme socio del Athletic Club de Bilbao. Me da un poco de vergüenza ser seguidor de uno de los grandes, de uno de los abusones. Cierto que los hay más y con menos mérito, como el City o el Madrid, que tiran de talonario para ser lo mejor. El éxito del Barça también demuestra que es necesario tener muy buenas reservas para fichar y sobre todo criar y retener el talento. Echo de menos la lucha y el equilibrio entre los clubes, la incertidumbre y la posibilidad de soñar. Soñar que un grupo de jugadores desconocidos puedan plantar cara a los grandes monstruos en los que se han convertido las sociedades deportivas. Que cada club tenga su estrella y no una constelación, que el esfuerzo y la motivación a veces venzan al talento, que los jugadores permanezcan en sus clubes por lealtad y que los periódicos no hablen durante meses sobre el posible nuevo crack mundial que desea jugar en el mejor equipo del mundo.

Hay quien ve en Brian Clough el antecedente de Mourinho, y desde luego tienen semejanzas. Ambos han conseguido grandes resultados con sus equipos al poco de llegar, ambos son dados a las declaraciones polémicas, tienen una gran dosis de soberbia y de crítica/desprecio a los rivales, y su fuerte es la motivación. Aunque también hay algunas diferencias. Uno motivaba a jugadores normales a rendir muy por encima de sus posibilidades y otro saca rendimiento de plantillas millonarias. No veo a Mourinho entrenando a un tercera si se va a media temporada del Madrid (mirad que dijo de Pellegrini), ni ha conseguido títulos con equipos realmente modestos (Oporto, Chelsea, Inter, Madrid, ¿United?) y tampoco lo veo en el banquillo del mismo equipo 19 temporadas consecutivas. En ese sentido no es un romántico del fútbol, quiere estar en el mejor equipo para ser el más laureado.

Un dato más. El Nottingham Forest se creó en 1.865. Ha estado 56 temporadas en 1º división y 55 en segunda o tercera. Ha ganado una liga, 2 copas de Europa, 2 FA Cup y 4 Copas de la Liga. De esos, el único título que no consiguió Clough fue una FA Cup. Hoy está en segunda, desde 1.998 no está en la Premier y entre el 2.005 y el 2.008 permaneció en tercera. Parece que sin nuestro protagonista no le han ido muy bien las cosas y demuestra el mérito de lo conseguido. Ese equipo no era un grande, lo hizo grande un par de hombres.

Os dejo unos cuantos cortes del Youtube: la entrevista real entre Clough y Revie que se reproduce en el film. Uno delos vídeos del año, el famoso porqué-porqué mourinhiano original (bueno, también el de los sugus de piña) y, de regalo otro de alguien que también considero predecesor de Mourinho.

Finalmente hablaré un poco de la película, solo un poco, tampoco es una obra de arte, pero es correcta y entretenida, que ya es mucho. Está dirigida de forma solvente por Tod Hooper y con guión de Peter Morgan guionista de The Queen (Stephen Frears, 2.006) que todo el mundo dice que es magnífico, aunque en esta no se lucio mucho. El guión es bastante confuso y el personaje de Clough no está bien perfilado. Como se centra en la época mala del personaje no hay nada heroico en ella, es más bien como una película de Ken Loach con un final optimista. Pero no esta mal vistos los precedentes, y motiva para investigar sobre el protagonista. El director arrasó en los últimos Oscar con El discurso del Rey (The king’s speech, 2.010), que es bastante buena. Como tampoco esta es mala y está rodando Los Miserables habrá que seguirlo con interés.

Aquí tenéis el trailer original de la peli, y el trailer en español, mas descafeinado.
Lo cierto es que si quieres hablar de fútbol y ligarlo con el cine lo tienes complicado, porque además de Evasión o Victoria (John Huston, 1.981) y la patética serie Goal!, solo me queda esta y Shaolin Soccer (Setephen Chow, 2.001), pero esa, amigos, es otra historia. De hecho creo que hay una maldición. Parece imposible hacer una buena película sobre este deporte. Creo que el único deporte cinematográfico de verdad es el boxeo, pensadlo. Lo cual es muy raro, porque el deporte rey, el más seguido e importante del mundo, no tiene aún una película cuanto menos potable. ¿Alguien sabe porqué?. Lo mismo es porque está en boca de todos, porque todos lo sabemos todo de este deporte, porque está hasta en la sopa, porque las noticias sobre el mismo tienen más ficción que realidad, porque los entrenadores y futbolistas actúan más y mejor que los propios actores.....
La misma historia de Clough podía haber sido esa película: buen delantero retirado prematuramente por lesión se hace el entrenador más joven de la liga y en poco tiempo y en varios equipos, todos bastante modestos, consigue un porrón de títulos y se convierte en el mejor entrenador inglés de todos los tiempos y uno de los mejores de su época. Hay tema ¿no?, pues no lo hay, cuentan lo peor de su carrera, su mayor fracaso.

Y creo que se podría hacer una buena historia ligada al fútbol, que basada en hechos reales asegurara tirón y/o nostalgia en los espectadores. Pues nada, en más de cien años de historia de cine y fútbol nada de nada. Propongo una de terror basada en el Atleti, una de desenfreno, lujo sexo y drogas con el Madrid galáctico de prota, una de mafiosos compra-partidos ambientada en el norte de Italia o una especie de Guerra de las Galaxias que termine con un Mourinho agonizante confesando a Guardiola: Soy tu padre……¿A que no es tan difícil?. Se admiten ideas

sábado, 23 de julio de 2011

Propicios días





Probablemente al despertar, John Spartan se esperaba otro tipo de saludo. Propicios días, ¡venga ya!. Aturdido, solo es consciente de haber tenido un larrrrgo sueño. El sueño de la Bella Durmiente, eso sí, rebosante de testosterona y anabolizantes. El era un buen policía, un poco tosco, algo impulsivo, pero era lo que molaba en los 80’-90’. El último recurso, el arma definitiva contra los delincuentes más bestias. Pero al Demoledor se le fue la mano en su última misión, Detener a Simon Phoenix (su némesis, su archi-enemigo) tuvo consecuencias: muchas bajas civiles y una (injusta) condena a crio-prisión.

Treinta y seis años después es despertado. Simon Phoenix se ha “escapado” de la crio-prisión y en una sociedad donde se ha desterrado, entre otras cosas, todo rastro de violencia, el es único que puede neutralizarlo. Y de eso va la peli, de perseguir y matar al malo a palos mientras destrozas la ciudad. Pero, también hay más cosas: del Gran Hermano o poder absoluto, del poder de los medios, la lucha de clases, de exceso de regulación versus autonomía de la voluntad, la reinserción social, etc. Y si elevamos algo más el tono, de la necesidad de la violencia (guerra) como fuerza catalizadora necesaria para obrar el cambio en las sociedades estancadas en la auto-complacencia, el fuego de Heráclito de Éfeso.   

Demolition Man, fue dirigida en 1.993 por Marco Mambilla y producida por Joel Silver. Está protagonizada por Sylverster Satallone, Wesley Snipes y Sandra Bullock. Sobre el papel estos datos desanimarían a cualquiera. Actores de perfil medio-bajo, un director sin caché (solo dirigió en 1.997 la olvidable Exceso de Equipaje) y un productor especializado en cine de consumo de masas (Arma Letal, Jungla de Cristal, Matrix, El último Boy Scout…no suenan mal) Entre sus atractivos, la música, que corre a cargo de Elliot Goldendthal, y una gran canción de Sting (de idéntico título). Bueno, eso y el sexo virtual, las tres conchas, y ver a Stallone haciendo molde.... eso no tiene precio. Una curiosidad: como en esa época yo era asiduo a la Fotogramas recuerdo que un desnudo integral y frontal de Sylverster trajo mucha cola, nunca mejor dicho, y no solo por su dimensión, sino también por su comparación con una de sus primeras pelis, una porno llamada El Potro Italiano, y el debate entre retoque, estiramiento o gimnasio duró lo suyo (de las cosas chorras que se acuerda uno, madre mía).

Aquí os dejo el video del trailer original, orientado exclusivamente a fans de la acción y que no hace justicia a la peli y la escena de las tres conchas, uno de los mejores momentos. Una pena que no estén en español, pero supongo que os hacéis una idea.

Puestos a buscar antecedentes se habla de Un mundo Feliz de Huxley (el personaje de Sandra Bullock se apellida Huxley), en la posterior La Isla (M. Bay 2.005 también de un relato de Huxley), pero para mí no deja de ser un remake de El Dormilón (Sleeper 1.973) del gran Woody Allen: una sociedad aséptica contra unos neo-hippies revolucionarios, un personaje del pasado fuera de sitio, el Orgasmatrón (¡que momento!), y todo 20 años antes, con menos músculo, pero con Diane Keaton. 
 
El caso es que cada vez que incluyo esta película entre mis favoritas noto en mis interlocutores (más o menos cinéfilos) cierta sorpresa o recelo. Me ocurre lo mismo con El último Gran Héroe (John McTiernan, 1993) y El Último Boy Scout (Tony Scott, 1.991). Todas son cintas de acción, más o menos paródicas y realizadas en un período de tres años. Tienen la gran virtud de reírse de sí mismas y, de paso, de sus potenciales espectadores. Juegan con las convenciones del género, y ese juego se convierte en la propia razón de ser de la película. Ello las convierte en una suerte de películas malditas: van mal en taquilla, pues no son del gusto de los consumidores habituales del cine de acción (algunos hasta se dan cuenta que son objeto de mofa) y los prejuicios la alejan de los cinéfilos (extremistas y/o moderados). Por ello también van mal en notas y en número de estrellitas de los críticos, pues obviamente ni Marco Mambilla es Antonioni ni Stallone es Brando. Una suerte para nosotros, que disfrutamos como bellacos de un subgénero minoritario, pero tremendamente divertido y refrescante. Además, he de reconocerlo, me encanta la cara que pone la gente cuando hago referencia a esta y a las otras entre películas de Bergman o Dreyer….

Vuelvo a la historia. El Dr. Raymond Cocteau (gran Niguel Hawthorne, fuera de sus más serios papeles habituales) se ha convertido en el alcalde y gurú de San Ángeles (Refundación de media California) y ha conseguido imponer su doctrina basada en que una sociedad en paz es una sociedad feliz, y para ello hay que desterrar todo sentimiento pasional o extremo, y con ello lograr una sociedad sin violencia, aséptica: así la única música que se escucha son viejos jingles infantiles, pues no contienen sentimientos de odio, pasión, amor o tristeza; todos los restaurantes son Pizza Hut (ganador de la guerra de franquicias); se destierra todo tipo de insulto o frase soez, que es castigado por el Estatuto de Moralidad Verbal; Son ilegales entre otras cosas, el alcohol, la cafeína, los deportes de contacto, los juguetes no educativos, la carne, picantes y los alimentos poco saludables, la sal de mesa y el tabaco, por ello la comida es de origen estrictamente vegetal y está elaborada principalmente a base de soja y algas; Las armas de fuego sólo se puede ver en los museos; El contacto físico fue reconocido como el causante de la propagación de enfermedades de transmisión sexual en épocas pasadas y ahora es visto como inusual. El sexo ya no es un acto físico por las mismas razones, e incluso los besos están prohibidos. En cambio, el placer de tipo sexual solo se permite mediante el uso de simuladores de sexo ("Vir-Sex"); La procreación de hijos se realiza en un laboratorio, tomando muestras de ambos padres, se cultiva el feto y se le va capacitando en habilidades acordes a su perfil genético…..Ah, y Arnold Schawarzenegger convertido en presidente de los Estados Unidos, gracias a la eliminación del requisito de ser estadounidense por nacimiento (que le pregunten a Obama ).

En la sociedad del futuro la delincuencia ha sido prácticamente erradicada y sus habitantes viven conforme a su programación de nacimiento con base a características predeterminadas. Los valores de la sociedad han sufrido un proceso de infantilización, ya que sus habitantes prácticamente carecen de maldad a priori, así como de libre albedrío. El motivo: sucesivas oleadas de anarquía y violencia extrema y grandes epidemias casi acaban con la humanidad. Por tanto, Cocteau refundó la sociedad con base a su proyecto de edén terrenal que se convertiría en San Ángeles.

Y parece que no tiene bastante con eso, en argot policial, le ha salido un grano en el culo. Hay un sector de la sociedad que se niega a plegarse al sistema (Los Despojos). Marginados, se hacinan en las alcantarillas, se alimentan de desechos y mueren presa de las infecciones, pero presumen orgullosos de su libertad, de vivir con tabaco y colesterol, y de morir de cáncer o ictus. Desechos sí, pero más chulos que un ocho. Como sabe que la libertad puede ser un virus muy infeccioso, decide tomar medidas: Simon Phoenix. Así mientras Spartan recibía terapia resocializadora (que incluye hacer calceta) durante 30 años, a Phoenix se le instruye para ser un arma de destrucción masiva para terminar con los líderes rebeldes. El problema es que en una sociedad meliflua no hay medios para parar a un súper-villano de los 80’-90’ y este puede acabar con todo. En su labor no estará solo: dos destrozan más que uno, y hasta que logre retirarlo, Spartan también reparte lo suyo. Y al final receta de machote para sentar las bases para el futuro: tú te limpias un poco, tú te ensucias y poco y ya vamos tirando…

Y el caso es que no veo la historia tan desencaminada. Hoy 18 años después del estreno de la película, estamos más cerca de ese modelo de sociedad: edulcorada, aséptica, anestesiada, callada. Se limita la libertad del individuo en su propio beneficio. No se le permite fumar, no se asegura a quien come de más, cualquier comentario puede acabar el juzgado, cada vez hay más temas tabú, la música cada vez es más infantil, la soja gana terreno a la leche... Veinte años más y me veo insultando a un multómetro para conseguir papel higiénico, fijo.

Hoy a lo mejor no estamos sometidos al juicio divino, pero sí al de la administración sancionadora y al valorador de riesgos de la hipoteca. Yo no fumo, llevo una alimentación más o menos sana y mis inclinaciones políticas son bastante moderadas. No me gusta el humo como no me gusta ver expresiones de enaltecimiento a ETA o a Franco, que se intente reescribir la historia, que la gente pierda la vida en las carreteras o que cada semana muera una mujer a manos de su pareja. Pero también tengo cierto recelo de alguno de los medios empleados para contenerlo, de la deriva que llevamos. Reconociendo que la ley de partidos a debilitado a ETA y su entorno no puedo dejar de verla como un bozal a la expresión ideológica. Cierto que hay que proteger el derecho al honor, pero es hoy este se ofende con tanta facilidad que evidencia la cota a la que se encuentra. Nos obsesionamos con la violencia y el sexo que horadan el cerebro de nuestros hijos para justificar una conducta basada en un déficit de atención y de educación. Se justifica la discriminación por sexo por política criminal y el principio de oportunidad, pero puede también llevar a un repunte de la violencia de género por agravio comparativo. El miedo a las epidemias y al terrorismo nos ha hecho una sociedad temerosa, a meced de los especuladores y demás aprovechados, posibles causantes de las mismas. En cuanto a la religión no parece que a ninguna se le exija un sello de calidad que asegure su no toxicidad y parecen gozar de carta blanca en base al principio de libertad de culto. Llevamos camino de convertirnos en una sociedad cobarde y acobardada, con miedo de los microbios, las bombas, los tipos de interés, la prima de riesgo, los transgénicos, la polución, las hormonas, las sustancias cancerosas, la carretera, los hijos, la pareja, los políticos, las palabras. Una sociedad con tantos miedos no puede ser una sociedad libre, y estará siempre a merced de oportunistas.  

Y luego están Los Despojos, que hoy podríamos asimilar a Los Indignados o Los del 15-M, quienes a lo mejor no saben muy bien lo que quieren, no se encuentran muy organizados, pero protestan, porque tienen claro que esto tiene que cambiar. Yo también lo creo. Ante una sociedad occidental que se desplaza peligrosamente hacia la destrucción por culpa del capitalismo salvaje, las buenas maneras y la autocomplacencia, es necesaria la protesta, saber que hay alternativas, que no toda decisión se acatará sin más.

Ahí está la esperanza. No solo en el hecho de que exista un movimiento ciudadano que cuestione y se oponga a los mercados, las políticas y los Loddies, sino y más importante, que el sistema demuestra síntomas de debilidad. Movido por su desmesurada codicia ha puesto en peligro su subsistencia. Ahora es cuestionable. Solo espero que no se deposite esa esperanza en el caudillo de turno. Mal andaríamos.



miércoles, 15 de junio de 2011

oh capitán, mi capitán



El profesor Kipling no olvidará ese momento. El homenaje espontáneo de sus (ex)alumnos más fieles. Todos ellos sobre sus pupitres, todos ellos en aptitud desafiante, desde su posición de privilegio, esa que permite ver el mundo con otra mirada. Al profesor Kipling le quedará eso: una débil semilla en un ambiente inóspito. Con toda seguridad todos retomarán sus monótonas vidas, según lo establecido. Alguno se perderá en el camino, aplastado por los convencionalismos. Quizás sea más un deseo que una convicción, algo que le permita seguir educando según sus principios; que no se equivocó; que el suicidio de ese alumno no fue culpa suya. Cierto, este podía haber muerto de aburrimiento siguiendo el manual de literatura del instituto, pero no se habría puesto la pistola de su padre en la sien de no haber sido por esa semilla. Otra vez esa maldita semilla…..

Si algún despistado no sabe a que me refiero os dejo un par de enlaces de Youtube:



Si esta escena y esta película están aquí es por un buen motivo. Quizás no sea la mejor película de la historia. Quizás no se encuentre ni siquiera entre las mejores de su director, el gran Peter Weir, pero ninguna escena me emociona tanto (bueno, a la par que el final de Cyrano). Esto me lleva a concluir la importancia que tiene para mí el valor del reconocimiento y/o agradecimiento, y lo difícil que me/nos resulta expresarlo.

Según la Wiki El Club de los Poetas Muertos (Dead Poets Society) es una película estadounidense dirigida por el director australiano Peter Weir en el año 1.989 con guión de Tom Schulman. Protagonizada por Robien Williams (en uno de sus más contenidos y convincentes trabajos), narra el encuentro de un profesor de literatura con un grupo de estudiantes durante 1.959 en una prestigiosa y conservadora academia. A través de la poesía, el profesor inspira un cambio en las vidas de sus alumnos. Ganó un merecido Oscar al mejor guión original y cuenta con una sorprendente Banda Sonora a cargo de Maurice Jarre. Además la misma supuso el descubrimiento de una nueva cantera de actores encabezados por Ethan Hawke y cuenta con una Robert Sean Leonard

Esta fue la octava película de Peter Weir (Sidney, 1944), y quizás sea la menos personal junto con la posterior, Matrimonio de Conveniencia (Green Card 1.990). Si tengo tiempo no es de extrañar que aparezcan por este blog tanto El año que Vivimos Peligrosamente (1.982), Único Testigo (1.985), El Show de Truman (1.998) o Master and Commander (2.003). Todas tienen su sello personal, en todas el extranjero, el diferente, se ve forzado a convivir entre extraños, a resultas de lo cual se produce un leve cambio en el entorno y una transformación en el protagonista.

Eso tienen en común la convulsa Indonesia de los años 60, la hermética comunidad Amish, la rancia burguesía newyorquina, la perfecta y falsa comunidad vecinal o la férrea disciplina académica de los 50. Todas son ambientes hostiles para la disonancia. Inamovibles en sus convicciones, ante ellas solo cabe la integración o el destierro, sabedoras que toda contaminación puede suponer su destrucción. Por eso el profesor ha de marcharse, al igual que lo hace el policía, el reportero, el extranjero o el protagonista del show. Se van, pero dejan su impronta, conscientes de llevar la razón y a la vez del sufrimiento que provocan en sus pupilos, que han de luchar en solitario contra la misma sociedad que antes los tutelaba.

Según la Wiki también aparecen descritos en sus filmes la orfandad de ciertos personajes y sociedades, varios caracteres opuestos enfrentados y determinados catalizadores elípticos de una acción. Por otro lado, destaca su técnica visual, muy cuidadosa, y su buen manejo con los actores. Su depurada puesta en escena favorecen esa capacidad tan personal suya de insinuar lo intangible.

Pero como casi toda buena película o historia esta es poliédrica, admite multitud de lecturas. Además de las apuntadas, la evidente del Carpe Díem, la relación entre padres e hijos y la problemática del sistema educativo.

Cierto que el profesor quiere que sus alumnos vivan el momento, que gocen de la vida antes de que esta los consuma. Este sentimiento debe transcender la resignación que llevaba aparejada la antigua concepción del Carpe Díem. No hay que aprovechar el momento, hay que prolongarlo en el tiempo, hay que sacarle el jugo a la vida durante toda la vida, y en la medida de lo posible dejar tu huella. Eso se consigue con educación. Como dice el verso de Whitman citado por Keating:

Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso

En cuanto a las relaciones paternofiliales dejaré un solo apunte que muestra la maestría del guión de la película. El joven aspirante a actor que desafiando la férrea disciplina familiar es capaz de mirar a su padre a los ojos y dedicarle la última estrofa de Sueño de una Noche de Verano, la única forma de expresarle sus sentimientos, su subida al pupitre:

Si esta ilusión ha ofendido,
pensad, para corregirlo,
que dormíais mientras salían
todas estas fantasías.
Y a este pobre y vano empeño,
que no ha dado más que un sueño,
no le pongáis objeción,
que así lo haremos mejor.
Os da palabra este duende:
si el silbido de serpiente
conseguimos evitar,
prometemos mejorar;
si no, soy un mentiroso.
Buenas noches digo a todos.
Si amigos sois, aplaudid
y os lo premiará Robín.

En cuanto a la influencia que ejerce el maestro en la formación y educación de los jóvenes, me parece admirable (también casi imposible) esa la aspiración por que estos conozcan pero que se conozcan mejor a sí mismos, que se integren siendo a la vez diferentes, de guiar sin dirigir. De asumir también el coste que pueden acarrear sus decisiones y del poco reconocimiento que reciben, más en estos tiempos en los que los gobiernos y la sociedad se empeñan maltratar sus más valiosas instituciones, arrastrada (esperemos no sin control) por su faceta autodestructiva.

Yo no sería quien soy sin mis maestros. No soy capaz de distinguir que de ellos hay en mí o en que he podido yo influir en sus vidas, pero esa mezcla de conocimientos, actitudes y valores es la que me define y en la que me reconozco. Y lo más curioso es que aún así me sigo considerando único, al igual que lo soy a nivel molecular, compartiendo los mismos elementos que el resto de los humanos y que la mayoría de seres vivos.

Como dije, el agradecimiento es muy difícil de expresar, sobre todo si ese sentimiento es muy grande. Si debes mucho te cuesta reconocerlo. Yo estoy orgulloso de quién soy y muy orgulloso de mis maestros. No puedo expresar con palabras mi agradecimiento a Remigio, Jesús, Papá, Mama…

Por ello, lentamente pongo mi pié derecho en la silla, el izquierdo sobre la mesa y ya sobre ella, con la cabeza erguida proclamo:

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?

miércoles, 28 de julio de 2010

quién vive

lágrimas en la lluvia II



Rick Deckard (Harrison Ford) ha cumplido con su parte del trato. En una sola noche ha retirado a los cuatro pellejudos infiltrados. El es un simple policía y solo cumple órdenes. Eso es lo que se repite cada vez que aprieta el gatillo, cada vez que mata, que termina con una vida, aunque sea artificial. Por eso le cuesta mirarse al espejo, por eso vive solo, por eso bebe más whisky del que debe.

Su superior, Bryant, una especie de Torrente con tirantes no le ha dado opción: o los retira o deja de ser policía (“si no eres poli, no eres nada”). En este trabajo no existe objeción de conciencia. Claro que siempre puede renunciar, como hizo en su día desligándose del cuerpo de Blade Runners. Desconocemos su experiencia anterior y el motivo de su excedencia, probablemente los anteriores pellejudos no eran tan perfectos, tan humanos, quizás no desarrollaban pensamientos propios ni eran capaces de soñar. Tampoco eran solo máquinas. Nos encontramos ante un protagonista que antepone el trabajo a su moral, algo por lo demás bastante común, aunque opuesto al arquetipo del protagonista/héroe de película de aventuras a quienes nos tiene acostumbrado nuestro amado Harry y más cercano al investigador de cine negro del que ya hablé en si me tocas te mato.

Todo ha cambiado esta noche, una de sus victimas le ha perdonado la vida y se ha apagado ante sus ojos. Una replicante de la que está enamorado le espera en casa y tiene dudas sobre su propia identidad. Ahora, consciente de su bajeza tiene sin embargo una excusa para vivir (una esperanza en sentido laico). También para huir.

El lacayo Gaff (genial Edward James Olmos) le recuerda que ha de acabar también con ella, la replicante descubierta por el propio de Deckard en la Tyrrel, la mujer/máquina a la que ama:

- Lástima que ella no pueda vivir, ¿pero quien vive?

Con ello entronca la caducidad de los replicantes con la vida humana, entre las que no existen diferencias. La vida como una sucesión de experiencias es la misma para ambos. 4 años es poco tiempo de vida para un humano, mucho para una mosca, pero un humano artificial no deja de ser un humano, piensa como tal, por mucho que parte de sus habilidades y recuerdos sean implantados. Ahora, como diferenciar entre los implantados y las experiencias reales es otra cuestión. El propio Deckard tiene dudas, ¿y si el mismo fuera un ángel exterminador creado para terminar con otros de su especie? ¿y las fotografías que pueblan su piano, no parecen muy antiguas?¿necesita engañarse?, y luego está lo del unicornio, claro.

Cuando tienes un recuerdo de una criatura que no existe te planteas ciertas cosas. Es real porque lo has visto, es una experiencia propia y verdadera. Ahora, si ese animal solo existe en fábulas y cuentos tienes un problema. Ahora bien ¿alguien puede fiarse de sus propios recuerdos?. Yo, personalmente no estoy seguro de unos cuantos. Durante el sueño interiorizamos experiencias ajenas, historias que nos han contado, películas o libros que hemos visto o leído, los propios sueños, y los asumimos como propios. Se convierten en nuestros propios recuerdos. Luego, un buen día descubrimos que no, que una peli o un libro no es exactamente igual que lo recuerdas, que no fuiste tu quien inventó el chiste de la vaca, o que aquella chica nunca te miró de esa manera. Con el tiempo lo asumes y entiendes, el cerebro funciona así: los recuerdos anteriores a los 3 o 4 años son fruto de nuestra imaginación y parte de los posteriores también. Lo cual nos hace llegar a una inquietante afirmación: no puedes afirmar que tus propios recuerdos son reales, o cuanto menos exactos, y si esos son los que te definen como persona, los que han moldeado tu carácter o te han hecho tomar ciertas decisiones ¿puedes estar seguro que eres quien crees ser?.

Hoy puedes decir que eres mamífero, intrauterino, un homo sapiens. En ese futuro, ¿como distinguirse de ellos, por el ombligo? ¿Y si también eso está creado genéticamente?. Aún así no parece suficiente alteración para una nueva especie. En cuanto a la presencia o no de ombligo, además de Kyle XY existe un jugoso precedente en Cromosoma 3 (1.979), del gran David Cronemberg, solo para cinéfilos sin prejuicios y con algo de estómago.

Lo del unicornio, por lo demás tiene su miga. Scott lo incluyó la escena en el montaje del director (1.992), pero lo rodó tres años después de la primera versión (de 1.982), y pertenece a su película inmediatamente posterior Legend, de 1.985. De hecho no dudo que aceptara el guión de esta solo para poder rodar la escena. Yo creo más al director, pues casa mejor con el origami que deja Gaff como recuerdo de su presencia e indulto. Los críticos se cebaron en su momento, no solo por el hecho de usar un corte de otro filme sino también por entender que la historia perdía fuerza si el propio Deckard era su vez otro replicante, desluciéndose la contraposición humano-deshumanizado versus organismo-humanizado. En cuanto al primer pero hay que recordar que el propio estudio impuso un final (semi) feliz incluyendo un corte de El Resplandor (The Shining) de Stanley Kubrick antes de los créditos y una voz en off para explicar mejor la trama y justificar/humanizar al protagonista. En cuanto a lo segundo, tampoco es que los humanos reflejados en ese futuro (a un paso de que aparezca wall-e) sean muy distintos a los seres biomecánicos, de hecho ya hemos comentado que superan a los humanos en todo, también en empatía, quizás más por demérito de su modelo.

Os dejo un enlace con la escena (the dream) a ver que os parece el unicornio y las fotos:


Cierto es que se pierde parte de la esencia del filme, pero se deja la puerta abierta a muchas más interpretaciones. Así cada uno puede sacar sus propias conclusiones, hacer su Blade-Runner particular. Creo que ese es uno de los grandes aciertos de esta película. De hecho, al revisarla recientemente no solo no ha perdido su fuerza sino que es si cave mejor.

Dos apuntes más para terminar:

1: Eldon Tyrrel es más que un Dr. Frankenstein, es un Dios, el creador de una vida más perfecta que la humana, el Nexus 6. Su lema: Más humanos que los humanos. El problema de crear algo tan perfecto es que inevitablemente te supera, y eso supone tu fin. Eldon no solo es el padre de Roy, es su amante, la manifestación viva de todos sus anhelos. La lucha padre hijo acaba inevitablemente con la muerte del progenitor. La síntesis de la procreación acelerada de forma abrupta.

2: Es hora de morir (time to die): pronunciada en dos momentos del film tiene sin embargo connotaciones antagónicas. León como amenaza previa antes de acabar con Deckard, actitud por lo demás lógica: matar al verdugo esta justificado, ¿o no?. En labios de Roy es a la vez testimonio y testamento en el que se funde la desesperación por su próxima muerte, la resignación ante un fin inmediato y conocido, el perdón y la esperanza de vida que regala a su rival.

domingo, 20 de junio de 2010

lágrimas en la lluvia



Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…,

atacar naves en llamas más allá de Orión.
He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán… en el tiempo…
como lágrimas en la lluvia…
Es hora de morir.

Roy Batty (Rutger Hauer) dice estas, sus últimas palabras, en las azoteas del edificio Bradbury, apenas quedan minutos para el amanecer de un lluvioso día del año 2019 en la Ciudad de Los Ángeles. Ante si tiene a un maltrecho humano, un Blade Runner, un asesino a sueldo contratado por la policía para asesinarlo. Ahora este observa en silencio como se apaga ante sus ojos. Es el final de un viaje en busca de tiempo y respuestas.
Tiempo de vida: La compañía Tyrrel, cuando creó los Nexus 6 los dotó de una esperanza de vida de tan solo 4 años, una garantía para asegurar la supervivencia de la raza humana. Porque tras crear a unos replicantes que mejoraban a los humanos en todas sus facetas, estos pasarían a ocupar por derecho propio su puesto como abanderados de la evolución. Fueron creados para sustituir a los humanos en las tareas más ingratas y por desgracia resultaron ser demasiado perfectos. En teoría carecían de empatía, en teoría no podían desarrollar pensamientos y recuerdos propios. Ahora su tiempo se acaba y solo quieren prolongar su recién adquirida identidad. Para ello han que sacrificar unas cuantas vidas (humanas).
Respuestas a preguntas: Si soy una creación, una máquina hecha por el hombre a su semejanza, ¿porqué me siento humano? ¿porque soy capaz de sentir, de amar?. Mis recuerdos, ¿son míos o son implantados? ¿soy así o me crearon así?. Si me siento humano, si mis órganos son idénticos a los humanos, si soy capaz de soñar y pensar, ¿no seré entonces humano?. Si soy humano porqué tengo fecha de caducidad, porqué solo puedo vivir 4 años. ¿No es eso un crimen premeditado?. Si fui creado para desempeñar una función hasta el fin de mis días, ¿no es eso esclavitud?. Si soy un esclavo ¿no tengo derecho a revelarme?. Si me revelo y me persiguen, si contratan a un asesino a sueldo con autorización administrativa para asesinarme, ¿no es justo que me defienda?¿es justo que mi muerte se defina como retirada?
Sí. Roy tiene muchas razones para odiar a los humanos, y más al Blade Runner que tiene delante, Rick Deckard (Harrison Ford). El ha matado a sus compañeros de fuga, acaba de asesinar a su amada. Ansía venganza. Antes de llegar a esa azotea ha jugado con el, lo ha perseguido como a un pequeño roedor. Ahora es solo un animal asustado, un humano, un cobarde armado que mata a sus víctimas por la espalda. En su huida desesperada, al saltar a la azotea del edificio vecino queda gravitando sobre el vacío, precariamente asido a una resbaladiza viga de acero. Solo tiene que esperar a que se agoten sus ya mermadas fuerzas.
Es duro vivir con miedo, en eso consiste ser esclavo, dice Roy antes de agarrar firmemente la mano de Deckard, deteniendo su descenso al abismo. Su vida se agota y su antagonista es el único testigo de su existencia. Nadie le recordará tras su muerte, a él, el ser más completo, el más perfecto que ha existido. Por eso le perdona la vida, para vivir en su recuerdo como postrera forma de inmortalidad. O tal vez porque, cercano el fin, toma consciencia de lo precioso de la vida, lo injusto de la muerte. Se ve incapaz de privar a otro de lo que más anhela. Regala a su enemigo lo que no es capaz de retener, tiempo.
Con ello además le muestra que es mejor que los humanos que lo crearon y mataron, pues es capaz de perdonar, de ser más humano que los humanos, que tiempo atrás ya olvidaron los sentimientos que los definían y que por ello se ven avocados a la extinción.
Un apunte: el perdón como acto supremo de poder lo veremos en el te perdono de Amont Goeth (Ralp Fiennes) de la posterior La Lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993).
Os dejo un enlace de la escena en versión original con una resolución digna:
Este es el monólogo final de Blade Runner (Blade Runner Ridley Scott, 1982), para muchos la mejor película de la historia del cine, la cult movie por excelencia y la más influyente de los últimos 30 años. Yo no soy tan maximalista, simplemente es MI película favorita (y eso es mucho). Un consejo: hay que verla, degustarla en sus tres versiones (1.982, 1992 y 2.007), doblada y en versión original y, si es posible, varias veces. Espero que al Sr. Scott se le ocurra hacer una nueva versión 50 aniversario, si a los 95 años todavía se ve con fuerzas.
Ridley Scott, tras rodar Los duelistas (1.977) y la mítica Alien (1.979) dirigió de forma magistral un guión perfecto, firmado Hampton Francher y David Peoples, inspirado libremente en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de 1968. Revisados los diálogos de la película, su estructura, su tempo, uno no puede sino admirar a quienes tuvieron la osadía crearla y lamentarse a la vez por el nivel actual de los filmes de consumo de masas (por ejemplo Avatar). Bueno, para ser justos hay películas que no admiten comparación.
Blade Runner es otra historia, exige más atención. Su guión es muy sutil, poliédrico posee muchas implicaciones, muchas interpretaciones. Plantea problemas filosóficos esenciales como la naturaleza humana, la razón de la existencia, el conocimiento, la empatía, la muerte, el ser y el creador. ¿Alguien da más?
Si, yo en el siguiente artículo
Continuará


miércoles, 21 de abril de 2010

mon bête



Érase una vez…..
Un viejo comerciante arruinado, viudo, con tres hijas y un hijo adicto al juego. Dos de ellas presuntuosas y vanidosas, y la menor, Bella, además de bella, humilde y bondadosa (como la Cenicienta). Cierto día llegó la noticia de que uno de los barcos del mercader había llegado a puerto con mercancías. Sus dos hijas mayores le pidieron que les trajera joyas y vestidos, pero Bella le pidió únicamente una rosa.
Ese simple deseo, el más inocente y humilde, el único que es capaz de satisfacer el pobre progenitor, conllevará sin embargo su ruina, pues la rosa tiene dueño, y ese dueño es una bestia (refinada eso si), un pobre príncipe mago atrapado en un cuerpo de león por influjo bajo una oscura maldición. Por cortar una rosa de su jardín obligará al progenitor a entregarle su vida o a una de sus hijas. Bella, sintiéndose responsable se entrega a la bestia, quien ante su belleza, cae rendida a sus pies y la cubre de atenciones. El sufrido cautiverio fuerza el conocimiento mutuo, brota el ¿amor? y, como todo cuento que se precie, tiene su vivieronfelicesycomienronperdices*
No es cuestión de desvelar la historia, por lo demás conocida, sobre todo gracias al enorme éxito de la adaptación de La Bella y la Bestia (The Beauty and the Beast, 1991 de Gary Trousdale y Kirk Wise) de los estudios Disney. Esta no deja de ser una adaptación musical de este clásico del cine francés, del que toma gran parte del argumento, pero que difiere en el enfoque (más infantil y alegre) y en mala uva.
La Bella y la Bestia (la Belle el la Bête) es una película francesa, una joya del cine, escrita y dirigida por Jean Cocteau, nada menos que en 1.946, pero con un diseño de producción, fotografía vestuario y decorados que ya quisieran muchas películas contemporáneas. Como único pero se le puede reprochar que los diálogos y las interpretaciones pequen de afectadas y forzadas, quizás por el origen teatral del director, aunque no desentonan con el tono onírico de la obra. No en vano no deja de ser un cuento de hadas o fábula ejemplarizante, aunque sobre ello tengo mis dudas. Aquí os dejo un enlace con una pieza de esta joya, con el deseo de que os vicie lo suficiente para buscar el original para visionarlo con deleite:
El director, Jean Cocteau fue poeta, novelista, dramaturgo, diseñador, autor de libretos y director de cine francés, cuya versatilidad, falta de convencionalismo y enorme producción le proporcionaron fama internacional. Estuvo asociado con el movimiento surrealista y su obra ejerció gran influencia en la de otros muchos escritores. Conoció a Apollinaire, Picasso, Modigliani y otros artistas con los que colaboraría e influiría. A pesar de sus éxitos en prácticamente todos los campos artísticos, Cocteau insistió en que era ante todo un poeta y que todas sus obras eran poesía. Esta película es muy buen ejemplo de ello.
Leyendo el párrafo anterior observo un paralelismo entre Cocteau y Buñuel. Creadores polifacéticos rodeados de artistas con los que establecían relaciones simbióticas, que vieron en el cine una forma de expresión artística alejada del espectáculo y el puro entretenimiento. Estos (y otros), con su experimentación (a veces hermética, como toda obra de arte que se precie) contribuyeron a la consideración del cine como un arte como independiente, y no una mezcla de varios. Hoy, es cierto tenemos el videoarte y el cine comercial, tan alejados entre si en propuestas como cercanos es estímulo (nulo).
Cocteau adaptó para el film un cuento de hadas tradicional europeo que se recopilado ya en 1.550, pero que tiene sus orígenes en la tradición oral y cuyo argumento se remonta a la Grecia Clásica. De entrada, el cuento simboliza la animalidad integrada en la condición humana, pues en muchísimos mitos y cuentos populares se habla de un príncipe convertido, por arte de hechicería, en un animal salvaje o en un monstruo, que es redimido por el beso y el amor de una doncella. La bella y la bestia ha sido interpretada como la llegada de una niña a su mayoría de edad y a su sexualidad (Concebido el amor de su padre, como un amor puro, la niña percibe la sexualidad como algo perverso, y todo hombre que sienta un deseo sexual hacia ella es una bestia). Supongo que la variante batracia del príncipe encantado no encaja en el perfil, más aún si es capaz de cambiar de sexo, aunque ahí la historia ganaría en enredo y actualidad, ¿no creen?. Creo que quien eligió la rana lo hizo simplemente por asco.
También se ha interpretado como crítica a los matrimonios por conveniencia. La unión de una chica joven, con un hombre mucho mayor que ella, sin su consentimiento. Aunque el cuento critica estas prácticas, al mismo tiempo reivindica que, si las mujeres buscan en el interior de sus ancianos maridos, pueden encontrar al ser bondadoso que se esconde tras la apariencia de Bestia. O que ellas mismas consigan esa transformación por medio de su amor.
El cuento también se puede situar en un contexto psicológico. Los hombres suelen ser pasivos; Bella siempre es pura y virginal, y su mayor deseo es una rosa. Para griegos y romanos, la rosa era el símbolo del placer, asociado al lujo y a la extravagancia. Representaba la flor del amor y el romance. Resalta el amor de Bella hacia su padre, al pedirle que le traiga una rosa. Cuando el padre cae enfermo y moribundo, se puede interpretar como que el amor de Bella ya no es hacia su progenitor, sino hacia la Bestia.
Yo, cuando la ví por primera vez, a los 16 o 17 años, una madrugada en la 2 y en versión original subtitulada, quedé subyugado por la historia y la puesta en escena. Me pareció una bella historia de amor envuelta en el mejor de los recipientes. Veinte años después reconozco que la esa impresión cambia, pero no deja de sorprenderme. Es lo que tiene revisar buenas películas, pues cada vez que las ves descubres algo nuevo, o la interpretas de distinta forma según tu estado de ánimo o experiencias. Así que toca analizar algunos pasajes:
Sorprende que el deseo más humilde de la hija más modesta y servicial traiga como consecuencia la desgracia y casi la muerte del padre amado, y que la ruina de este coincida a la postre con la liberación y fortuna de esta. Si refleja el deseo de emancipación de los hijos y el dolor de los padres ante su marcha, no lo hace de forma ejemplarizante, sino que se nos muestra la realidad mediante una metáfora. Si, es cierto que bella siente pena por su padre, pero no duda en dejarlo atrás con las arpías de sus hermanas para emprender un próspero futuro con el príncipe.
Es cierto que Bella se termina enamorando de la Bestia, pero no queda del todo claro que lo haga tras descubrir su maravilloso interior. De hecho parece que queda encantada por las atenciones que le dispensa. Agasajada con joyas, vestidos y manjares, la cárcel-castillo se convierte en su hogar, y solo le aflige saber que su padre está enfermo. Renuncia a la libertad por la comodidad, podría decirse. Es más, durante su estancia en el castillo Bella le recuerda una y otra que la aprecia si, pero como un buen amigo, pues es una bestia y como es un ser horrible no puede amarlo (vamos, como en la vida real). De hecho vuelve al castillo no por amor sino en cumplimiento de la promesa dada y ante la certeza de su pronta muerte. Solo cuando se transforma en un bello príncipe es capaz de proponerse a amarlo.
En cuanto a la Bestia, ¿siente verdadero amor por Bella?. Cuando propone al padre como medio de salvación la entrega de una de las hijas no parece importarle su aspecto, formación o personalidad. Es un ser bajo una maldición, solo y sin autoestima. La llegada de Bella supone un cambio total en el castillo. Tiene a alguien con quien convivir (por la fuerza) y a quien colmar de atenciones. Su vida ya tiene un sentido. Si es así lo mueve más la necesidad, el miedo a la soledad, que el amor. Si por el contrario queda fascinado por su belleza, su amor no deja de ser material, se mueve por el deseo de su cuerpo, por sus hermosas facciones. ¿Se llega a enamorar del interior de Bella?, Si desde la primera noche suplica matrimonio para poder romper la maldición, parece que sus motivos no son tampoco del todo honestos.
La Bestia es muy refinada, viste de forma principesca y habla con un francés muy cultivado (mejor verla en VOS), pero por la noche no puede reprimir sus instintos animales. Mientras Bella no puede salir de su habitación, único lugar donde se encuentra a salvo. Son claras las referencias sexuales en este punto, en el que la Bestia se debate entre el deseo (animal) y la razón (hombre). Para mi el mejor momento de la película es cuando Bella le cuenta que solo pueden ser amigos y la Bestia, en ese mismo momento siente un ansia irrefrenable de comerse un tierno cervatillo que corretea por el bosque, o quizás a la misma Bella (¡cuantos habrán sentido ese impulso!).
Cierto es que el hombre es representado muchas veces como una bestia a la que le cuesta reprimir sus instintos, pero también es cierto que esa bestia ha sido domesticada por la belleza femenina. Bella trata a la Bestia como una mascota, como a un animal salvaje que solo ella logra refrenar, y la bestia se siente a gusto en su rol pasivo. No es extraño que cuando vuelve al castillo grita: Mon bête! (MI bestia). Véase si no esta película o cualquier otra que represente el mito del hombre lobo. Aquí les sugiero unas cuantas: En compañía de lobos (The company of wolfes, Neil Jordan, 1984), Lobo (Wolf, Nike Nichols, 1994) o Un hombre lobo americano en Londres (An american werewolf in London, John Landis, 1981).
No quiero, ni por asomo, pasar por reaccionario o misógino por expresar mi opinión sobre la historia que nos cuenta esta película. Un día te das cuenta que los cuentos infantiles con los que nos hemos desarrollado a lo mejor no son tan edificantes o instructivos como nos creemos. Si los valores que los inspiran han quedado obsoletos, ¿Por qué se siguen empleando para educar a las nuevas generaciones?. Si un cuento narra bajo subterfugios la realidad más oculta de la cultura europea medieval, constituye una lectura apta solo para adultos juiciosos con gusto por la arqueología. Sin embargo nos hemos criado con ellos y forman parte de nuestra forma de ser, aún cuando van en contra de nuestras convicciones. No es extraño escuchar aún hoy que los hombres se sienten atraídos por la belleza de las mujeres y las mujeres por el dinero de los hombres, que estas esperan su príncipe azul y ellos a la mujer de rasgos (y formas) perfectas, que el marido es un fanfarrón que hace lo que dice su esposa, etc…Que tales afirmaciones estén tan arraigadas puede deberse bien a que el modelo es fiel reflejo de la realidad y es intemporal, o bien a una deformación provocada por una incorrecta educación basada en modelos de conducta equivocados. Espero sinceramente que sea únicamente por este último motivo.
Finalmente, para nota y solo para los más iniciados: existe una ópera compuesta por Philip Glass en 1.994 en base a los diálogos del filme y que fue interpretada en directo durante la proyección del filme, a semejanza de la antiguas películas de cine mudo. Para quienes como yo no pudimos disfrutar de su representación en directo existe una versión editada en DVD que he podido bajarme de la red (gran invento, mal que le pese a la Sgae). Por cierto, que como nadie se ha molestado en subir ninguna escena de esta versión a Youtube os dejo la obertura con imagen fija (hay otra opción: un friki con tiempo libre ha colgado una versión interpretada por clicks de Famobil, así que quien quiera que busque, suerte) .